13 de enero de 2009

Unai Elorriaga | Getxo, 1973

Estaría bien que existiera una memoria personal del tiempo en que cada palabra que conocemos llego a nosotros.

Ese es un proceso del que casi nunca somos conscientes, pues el lenguaje es como el agua, como el aire: nos movemos constantemente en él y no nos percatamos de que respiramos, así como tampoco reparamos en que a diario aprendemos y olvidamos palabras, tonos, expresiones...

Por eso resulta curioso poder asistir al momento en que una palabra da a luz en uno mismo. Eso me ha ocurrido a mi con la palabra 'propioceptivo'.

La escuché por primera vez en torno al 25 de noviembre, referida al diafragma. Enseguida paré las orejas, pues la palabra me resultaba ajena. La Real Academia de la Lengua no la recoge (ni en el Diccionario de la Lengua ni en el Panhispánico de Dudas), pero sí el María Moliner y el Larousse, así como la wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Propioceptivo). No he consultado más.

Se usa, sobretodo, en el ámbito del estudio del sistema nervioso humano, la biología, la psicología y la fisioterapia, en relación con el sistema que informa sobre la posición del cuerpo y de sus órganos dentro de él (Diccionario de uso del español. María Moliner. Ed. abreviada).

En la primera semana de enero me vuelvo a cruzar con la palabra en el título de un libro que alguien lee en el metro, y sonrío, claro, porque, a estas alturas, ambos nos reconocemos.
...
SE ME HA CAÍDO
Al final se me ha caído.
¿Qué?
Una palabra.
No será verdad. ¡Una palabra! ¿Te ha visto la policía?
No creo.
¿Dónde se te ha caído?
En un semáforo.
¿Dónde?
En General Lasalle. Enfrente de la sastrería.
¡Enfrente de la sastrería! ¿Te ha visto alguien?
Una señora mayor.
¿Y?
Ha puesto cara de susto y ha hecho como que no ha visto.
¿Y por qué no has vuelto a recoger la palabra?
Porque han empezado a pasar coches.
¿Y después?
No estaba ya. Se habrá ido pegada a la rueda de un coche.
¿Pegada?
Las palabras suelen pegarse.
¿Y si acaba en manos de un funcionario?
Tendremos que escapar.
¿Adónde?
A un barco.
¡"Barco"! ¡No digas "barco" otra vez! ¿No ves que te puede escuchar alguien?

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Melusina nació como un divertimento que envío cada semana a mis amigos, desde 2002. Es muy simple: un texto mío que introduce a una poesía que, en teoría, tiene que ver con el texto. Lo más importante: ¿por qué 'Melusina'? Si te interesa saberlo, lo mejor es que leas el libro "El unicornio" de Manuel Mújica Láinez, que lo explica mucho mejor que yo.