Pero he hablado tanto y tanto de estas historias y de estos cantantes, que ya nada nuevo puedo añadir, salvo que Pablo Guerrero acaba de sacar al mercado su nuevo trabajo: 'Luz de Tierra' (http://luzdetierra.blogspot.com/; http://www.myspace.com/luzdetierra), en el que pone música a 'Quince poetas extremeños de ahora', por usar la expresión que se acuña en el propio disco.
Diría: un puñado de canciones magníficas, hondas, sencillas, pero a veces tanta palabrería desemboca en el sinsentido: Pablo Guerrero en su concierto apenas habló, nada explicó, solo ofreció su canto desnudo, pulido como las piedras en lo profundo de la corriente del río (¿quedan de esas piedras, quedan aquéllos ríos?).
Queda la música del maestro, y su manera de estar en el mundo, a mi me queda elegir una canción para cerrar esta puerta de finales de abril...
...
HAY UN HOMBRE EN LA ORILLA
La luz se va ensanchando
sobre una oscuridad disminuida.
Ahora el aire celebra la amplitud de las salas,
la altura de los techos,
la piedad silenciosa de las lámparas.
El mar, desprevenido,
deja escapar las aves que se ocultan
en un pliegue de luz.
Para guardar el sueño,
para sentir un poco de esa vida
que no está en la mirada, sino en sus intersticios,
mi mano sobre el agua deja un rastro
que sólo es accesible al pensamiento.
Hay un hombre en la orilla
susurrando palabras
que no alcanzan a penas el borde de sus labios.
Hay un hombre en la playa humanizado
por su fragilidad, por las mareas.
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