8 de junio de 2009

M.ª José Flores | Burguillos del Cerro, Badajoz, 1963

"Mujeres asesinadas en Turquía y Oriente Próximo o lapidadas hasta la muerte en Nigeria e Irán por una infidelidad matrimonial, por acercarse a un hombre o por haber sido violadas y mancillado así el honor familiar. Niñas que sufren la mutilación sin anestesia de sus órganos genitales para mantener una tradición generalizada en África subsahariana, en partes de Oriente Próximo y, menos extendida, en países de Asia y del Norte de África. Jóvenes a las que les desfiguran la cara con productos químicos en Bangladesh o Afganistán si no aceptan una sumisión absoluta. Seres abortados en el vientre de sus madres o asesinados nada más nacer en China por haber venido al mundo con el sexo equivocado. Personas que sufren discriminación jurídica desde Casablanca hasta el Pacífico o explotación permanente desde Asia central hasta el Golfo de Guinea.

¿Sabíamos todo esto? ¿Preferimos no saberlo?

¿Dónde están las denuncias de este odioso apartheid? ¿Cuándo las manifestaciones de protesta ante las embajadas? ¿Cuántas condenas y sanciones de organismos internacionales? Ni siquiera el feminismo occidental se siente concernido. Amnistía Internacional levanta acta y poco más..."

Fragmento del artículo "El odioso 'apartheid' sexual, otro telón de acero", por Ignacio García Valdecasas (diplomático español), en El País del 12 de enero de 2009.




...



DE LA MUJER
Las mujeres marcadas por la ceniza
veladas por la niebla del desprecio.

La que oculta su cuerpo con las lunas y busca
la pureza del agua.

La que trenzó en la noche un collar silencioso
de abandono y espera.

Las mujeres que yacen en el desvelo de los ríos lunares.
Las que arrastran sus sueños como el peso de un fardo.
La mujer desgarrada en el lecho del rayo.

La que se tiende a solas al borde de la noche
y bebe de su propia transparencia.

La mujer cuyas venas conocen la dulzura
y el gozo de los labios y los frutos.

Las que acarician libres el rostro de los días.
Las que rozan dichosas las ramas de la aurora
y vislumbran a tientas la claridad del alba.

La mujer que ha hecho carne lo que antes era ausencia.
Las que insumisas cruzan un camino de brasas.

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Melusina nació como un divertimento que envío cada semana a mis amigos, desde 2002. Es muy simple: un texto mío que introduce a una poesía que, en teoría, tiene que ver con el texto. Lo más importante: ¿por qué 'Melusina'? Si te interesa saberlo, lo mejor es que leas el libro "El unicornio" de Manuel Mújica Láinez, que lo explica mucho mejor que yo.