1 de diciembre de 2009

José Carlos Mariátegui | Perú, 1892-1930

Por puro despiste y afán de descubrimiento, últimamente han caído en mis manos, camuflados, dos o tres libros de esos que, desde un tiempo a esta parte, proliferan en las librerías y en los que partiendo de una pista peregrina (un libro, un manuscrito o un trozo del 'lignum crucis'), alguien (o ‘alguienes’) muy curioso y muy astuto, acaba destapando una conspiración secular y universal en la que, por fas o por nefas (normalmente por nefas, para no desmentir a la realidad) participa activamente uno cualquiera de los brazos armados y alarmantes de la Iglesia Católica (templarios u otra orden por el estilo), cuando no directamente el mismísimo Vaticano o sino los rosacruces o los masones o el sursum corda.

El argumento (es un decir) suele girar en torno a que se monta un gran lío en el que participa toda una ensalada de personas e instituciones. El astuto protagonista e investigador da con un gran secreto que al final se pierde en la noche de los tiempos. Todos nos quedamos con un palmo de narices. Pero eso sí, nos hemos leído un novelón de más de 400 páginas y engrosamos la magra estadística de los que leen.

Recuerdo que el primer libro parecido a algo de esto que leí fue ‘El péndulo de Foucault’, de Umberto Eco, pero claro, Eco sabe tanto y con tanta profundidad que cualquier parecido entre ese libro y los que, copiándolo, lo han sucedido, es mera casualidad. No tengo empacho en confesar que a mi ‘El péndulo de Foucault’ me resulta ininteligible en una gran parte.

Para terminar: uno de esos libros que he acabado leyendo se llama 'El enigma Cervantes', y solo sirve para que aquí ofrezca una poesía sobre Cervantes, sin enigma ninguno.


...

ELOGIO A CERVANTES / Publicado en el diario ‘La Prensa’ del 23 de abril de 1916
Una lengua, una historia, una casta bravía
concibieron los siglos en un sueño ancestral
y la raza española fue como una ironía
de los siglos obsesos por un raro ideal.

Gesta de aventureros, hijodalga porfía
por alguna quimera, cruzada medioeval
y más tarde los libros de Caballería
forjando la locura del hidalgo inmortal.

Cervantes tuvo para su tristeza imprecisa
el antifaz de seda de una amarga sonrisa
y la heroica epopeya de La Mancha escribió,

pues fue porque este símbolo magnífico existiera
y un libro de Cervantes al mundo le dijera
que el sueño de los siglos una raza creó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Melusina nació como un divertimento que envío cada semana a mis amigos, desde 2002. Es muy simple: un texto mío que introduce a una poesía que, en teoría, tiene que ver con el texto. Lo más importante: ¿por qué 'Melusina'? Si te interesa saberlo, lo mejor es que leas el libro "El unicornio" de Manuel Mújica Láinez, que lo explica mucho mejor que yo.