10 de marzo de 2009

Odysseas Elytis | Iraklion, Creta, 1911-1996

"En su momento lo negué, pero por supuesto que conocí a Casandra. Ella alivió mi destierro durante unos días, cuando pasó por mi villa de Nea Makri, donde la envidia de los hombres me había condenado al ostracismo, después de mis campañas por la Cólquide.

Como dos proscritos supimos saborear los higos sabrosos de Corinto, al borde de las aguas del Egeo incomparable, y compartir soledades y afanes.


Había conseguido de Apolo lo que aquel le prometiera pero, tras esto, ella se hurtó a sus caprichos y huía, todavía feliz, del dios vanidoso y antojadizo, y creyó poder escapar a su destino.


Tampoco yo sabía por entonces que nadie escapa a su destino, y menos cuando este adopta forma de dios. Conservaba la rara turbación de su sonrisa, y sus negros cabellos indómitos, como de una Gorgona, pero podía aquilatarse ya en su rostro el tenue rastro de la tribulación, y la sombra insidiosa de la edad y su devastación.


Marchó de Nea Makri al alba de una hermosa noche de luna nueva, camino de algún puerto, pero Apolo dio al fin con ella y le arrebató el don de la persuasión. A ella, que a pesar de todas sus riquezas, estimaba por sobre todas su credibilidad.

Después todo se precipitó, como por un barranco: regresó a Troya en una especie de huida hacia adelante, deseosa de ser creída, de convencer, pero por doquier era tenida por loca, y sus dotes de adivinación no le servían ya para nada, salvo para caminar al cumplimiento inevitable de su destino de sibila delirante.

La noche antes de irse, en uno de sus trances inquietantes, tras derramar las copas de vino sobre la tierra sedienta de sangre, me profetizó: 'conocerás el fulgor de las noches innúmeras'. Nada pude decir. Temblé. La creí. Acertó."



...

LA PASIÓN / fragmento. Traducción del griego de José Antonio Moreno Jurado
Me dieron la lengua griega
la casa pobre en las playas de Homero.
Mi lengua mi única preocupación en las playas de Homero.
Allí sargos y percas
verbos azotados por el viento
verdes corrientes en el azul
cuando vi encenderse en mis entrañas
esponjas, medusas
con las primeras palabras de las Sirenas
sonrosadas conchas con los primeros y negros estremecimientos.
Mi única preocupación mi lengua con los primeros y negros estremecimientos.
(...)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Melusina nació como un divertimento que envío cada semana a mis amigos, desde 2002. Es muy simple: un texto mío que introduce a una poesía que, en teoría, tiene que ver con el texto. Lo más importante: ¿por qué 'Melusina'? Si te interesa saberlo, lo mejor es que leas el libro "El unicornio" de Manuel Mújica Láinez, que lo explica mucho mejor que yo.