22 de marzo de 2009

José Agustín Goytisolo | Barcelona, 1928-1999

El patrimonio de los poetas es la palabra, y pienso que es el único bien que podemos aspirar a dejar allá por donde pasamos: la palabra y sus efectos, incluso aunque en muchas ocasiones esa palabra se pierda a la vera del camino y de nada sirva, ni siquiera de consuelo o compañía. Cuando la palabra es dicha deja en cierta manera de pertenecernos, se hace ajena.

No acostumbro a repetir poesías en Melusina, salvo por cada aniversario el 'Romance de la pena negra', de García Lorca, el texto oscuro, desgarrado y magnífico con el que comenzaron estas entregas. Pero hoy voy a hacer una excepción debido a que recientemente se han cumplido 10 años de la muerte de José Agustín Goytisolo, que entre otros muchos poemas estupendos nos dejó 'Palabras para Julia', la poesía de hoy, un puñado de versos luminosos e incandescentes.

Goytisolo le dejó estas solas palabras a su hija como único patrimonio, el más alto y más valioso que se puede legar, porque él sabía, como también sabemos nosotros, y dice la liturgía, que "una palabra tuya bastará para sanarme", incluso aunque nunca sea dicha.




...





PALABRAS PARA JULIA
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Un hombre solo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella tu verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Hija mía perdóname no sé decirte
nada más pero tú debes comprender
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.

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Melusina nació como un divertimento que envío cada semana a mis amigos, desde 2002. Es muy simple: un texto mío que introduce a una poesía que, en teoría, tiene que ver con el texto. Lo más importante: ¿por qué 'Melusina'? Si te interesa saberlo, lo mejor es que leas el libro "El unicornio" de Manuel Mújica Láinez, que lo explica mucho mejor que yo.