...
OLIFANTE / Del libro ‘Cuentos desde el reino peligroso’, p. 178
Tan gris como un ratón,
enorme cual mansión,
la nariz de culebra,
mi pie la tierra quiebra.
Si avanzo por el pasto,
los árboles aplasto.
Con cuernos por caninos,
por sureños caminos
llevo mis orejotas.
Desde épocas remotas
yo camino sin rumbo
pero nunca me tumbo,
ni aun agonizante.
Yo soy el Olifante,
y entre todos resalto,
tan grande, viejo y alto.
Si logras encontrarme,
no podrás olvidarme.
Y aunque si no me has visto
no admitirás que existo,
soy el viejo Olifante:
la verdad ambulante
GATO / Del libro ‘Cuentos desde el reino peligroso’, p. 182
El gato, ante su plato, hace rato
que sueña: al parecer,
devora en leche y en escabeche
ratones a placer;
mas es posible que, tigre libre,
vaya vagando, cuando,
erguido y furtivo, oye un rugido:
van riñendo y bramando
sus enjutos y ajados congéneres,
guardando su guarida
del Este, para feria de fiestas,
gente gorda y mullida.
El enorme ratón grandullón,
cimitarra afilada
en la garra, y sangrientos e hirientes
dientes en la quijada;
el leopardo pardo, aquel que apresa
por sorpresa, veloz,
cayendo en vuelo del cielo al suelo,
fugaz, voraz, feroz,
allí junto al gemir de la jungla
--ahora juegan lejos,
fieros animalejos,
y él, manso y sin reflejos:
el gato, ante su plato, hace rato
que vive holgada vida.
Pero jamás olvida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario