11 de agosto de 2009

Amin Maalouf | Beirut, Líbano, 1949

Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) publicado la semana pasada nos descubre ahora que el hombre no aprende nada de los errores y sí puede aprender algo de los aciertos. Los científicos señalan que dos regiones cerebrales concretas se activan sólo cuando hacemos las cosas bien, y no cuando las hacemos mal. Esas dos áreas están vinculadas al aprendizaje y la memoria, de ahí que los del MIT afirmen que solo aprendemos de los aciertos.

Parece que la ciencia viene a desterrar el lugar común de que al menos de los errores podríamos extraer un aprendizaje; nos hemos quedado sin ese mínimo consuelo posible ante la adversidad de lo no conseguido. Pero por otra parte, el estudio explica en cierta manera ese otro dicho de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra..., y tres y cuatro, añado yo, que siempre he encontrado ese dicho algo mosqueante. ¿Qué nos creemos, que podemos no tropezar, cuando estamos avanzando a tientas, chapaleando, por un camino siempre novedoso, cuajado de riesgos, entuertos y episodios de la más variada lid?

Al equivocarnos hacemos camino, que es una forma de tomar conciencia de nuestro paso por la tierra y por el tiempo, de modo que démosle al fracaso carta cabal de naturaleza y recomendemos con Beckett: "Fracasa otra vez. Fracasa mejor".

...


[FRAGMENTOS] / Del libro ‘El viaje de Baldassare’
"No le he pedido jamás al cielo que me preserve del error, únicamente que me preserve de la desgracia."
"Me gustaría que mi ruta fuera aún larga y estuviera jalonada de extravíos. Sí, vivir largamente y cometer aún mil errores, mil faltas, y hasta un cierto número de pecados memorables..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Melusina nació como un divertimento que envío cada semana a mis amigos, desde 2002. Es muy simple: un texto mío que introduce a una poesía que, en teoría, tiene que ver con el texto. Lo más importante: ¿por qué 'Melusina'? Si te interesa saberlo, lo mejor es que leas el libro "El unicornio" de Manuel Mújica Láinez, que lo explica mucho mejor que yo.