20 de octubre de 2009

San Juan de la Cruz | Fontiveros, 1542-Úbeda, 1591

A ver si me sale: si al final del nihilismo no hay dios, encuentras a Nietzsche; si hay dios, encuentras a un místico.

Los místicos son figuras incómodas: su propia esencia los hace ininteligibles, y su obra no habla el lenguaje de este mundo, por eso, los que nos adentramos en la literatura mística solo alcanzamos a ver fogonazos, vislumbres, esto es: el débil filo de la luz bajo la puerta.

Y más si, como le ocurre al que esto escribe, tiene una fe columpiada, o en obras siempre, y además carece de aspiración de unión con lo divino.

Pero me intrigan las vidas de esas mujeres y hombres insobornables, aislados, cuyo destino, según dice Ernst Bloch de los sufíes, es "el de no tardar en trabar conocimiento con el verdugo", o a lo mejor, con la cárcel, como les sucedió a Luis de León, a Teresa de Jesús, o a Juan de la Cruz.

A este último en Segovia lo anduvieron buscando las vueltas, porque no se levantaba el sombrero para saludar a los señores y sí para saludar a un aguador, por ejemplo, o porque decía con toda verdad que "un pensamiento de hombre vale más que el mundo", y ni sus propios hermanos agustinos lo entendían: cuando, a su llegada a Segovia, los que le acompañaban se asombraban del Acueducto, y él los apartó diciendo: "Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes".

Hoy el de Yepes yace en Segovia, en un sepulcro ostentoso a los pies de un recodo del Eresma, algo alejado de la Puente romana, y esa misma Puente sigue asombrándonos a nosotros igual que a los perplejos agustinos, o qué sé yo ya a estas alturas.

El pasado 17 de octubre hizo 125 años que el acueducto de Segovia fue declarado monumento nacional, aunque él no lo sabe.


...

LETRILLAS
III
LOS VERSILLOS SIGUIENTES DECLARAN EL MODO DE SUBIR POR LA SENDA AL MONTE DE PERFECCIÓN, Y DAN AVISO PARA NO IR POR LOS DOS CAMINOS TORCIDOS
Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees,
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.

Cuando reparas en algo
dexas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo,
has de dejarte del todo en todo.
Y cuando lo vengas del todo a tener,
has de tenerlo sin nada querer.

Cuando ya no lo quería,
téngolo todo sin querer.
Cuanto más tenerlo quise,
con tanto menos me hallo.
Cuanto más buscarlo quise,
con tanto menos me hallo.
Cuando menos lo quería,
téngolo todo sin querer.
Ya por aquí no hay camino,
porque para el justo no hay ley;
él para sí se es ley.

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Melusina nació como un divertimento que envío cada semana a mis amigos, desde 2002. Es muy simple: un texto mío que introduce a una poesía que, en teoría, tiene que ver con el texto. Lo más importante: ¿por qué 'Melusina'? Si te interesa saberlo, lo mejor es que leas el libro "El unicornio" de Manuel Mújica Láinez, que lo explica mucho mejor que yo.